Hoy después de ver AMAMA y de sentirme conmovida por la relación entre el padre y la hija que presenta la película me he decidido a colgar este recuerdo.
MI PADRE
Hace unos días estaba cocinando patatas con conejo —No me salieron muy bien .El conejo se quedó seco y las patatas enterizas—. Cuando estaba triturando las verduras para la salsa, me quedé prendida a la batidora. Prendida emocionalmente.
Me la regaló mi padre hace ya décadas. Me la regaló cuando me fui de casa. La verdad es que no fue tan sencillo. Al principio se cabreó mucho . Me dejó de hablar durante dos o tres meses y luego me regaló una batidora de lux. Así sin palabras.
Una no se espera que su padre le regale una batidora de ultima generación, pero es que mi padre era especial. Otra vez me regaló un anillo y me hizo sentir como una novia. Cuando me casé, nevaba y a la mañana se presentó con un chaquetón de piel para que no pasase frío el día de mi boda.
Cuando me quedé prendida a la batidora me invadió su ausencia, la de mi padre. La ausencia es una mancha negra que se te extiende por el pecho poco a poco y ahonda y una gran tristeza te recorre el alma. Hace mas de once años que murió y todavía siento el vacío que me dejó.
Cuando hablo de mi padre, las palabras se extienden, se inflan y me llenan la boca. Se esponjan por el paladar y la lengua. Me rebosan entre los dientes. Mi padre era una excelente persona, honesto y bueno, generoso y justo.
Mi padre no creía en el más allá. Decía que solo tenemos esta vida y luego, la nada. Espero que estuviese equivocado y que en algún momento nos volvamos a encontrar en el espacio- tiempo y nos abracemos y le pueda seguir diciendo que le respeto, que le admiro y que le quiero.

Recibir un abrazo de Kar-Al.
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