Relegamos a la
Sombra todo eso que no nos gusta de nosotros mismos, lo que no cuadra con
la imagen correcta. Los ignoramos, tratamos de suprimirlos, de aplastarlos,
pero esos contenidos rechazados no desaparecen. Estan alerta y al menor
descuido vuelven revolucionados, tenaces, dispuestos a ganar la batalla y la
guerra. Y volvemos a a intentar doblegarla y oprimirla y… todo el proceso
vuelve a empezar porque uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz
sino haciendo consciente la oscuridad.
Abandona la lucha.
Dejate de batallas y conoce tu sombra.
Porque en el envés
de las cosas hallarás oro molido, porque no existe luz sin que exista
oscuridad. Porque la sombra también es instintos y reacciones adecuadas y
percepciones fieles a la realidad e impulsos creadores…
Porque la sombra
puede ser la amiga con la que necesitas entenderte, a veces cediendo, a veces
resistiendo, a veces mostrando amor. La sombra se hace hostil sólo cuando es
desdeñada.
Obsérvala cuando
emerge rabiosa y cálmala, espíala en las acusaciones, en las envidias. Cruza al otro
lado del espejo y mírala con atención y aprende a quererla como a una
niña traviesa. Ríete con ella de tus defectos y de tus virtudes
porque son caras de una misma moneda. Enseñala al mundo, nadie se va
a asustar…por el contrario, se reconocerán en tu espejo.
Muestra tu sombra
con humor, con honestidad, con humanidad y con hamor
Y entonces se
producirá el milagro. La sombra te hablará con el lenguaje de la inspiración y
tus actos se vitalizarán y el espiritú penetrará en tu palabra.
