martes, 11 de octubre de 2016

EL RETRATO DEL DORMITORIO



Ella me mira desde la pared todos los días y todas las noches.
Acaba de hacer el amor y está satisfecha. Se relame, los ojos le brillan, se exhibe para su amante, fresca y lozana. No tiene arrugas, ni canas, ni le han salido bolsas bajo los ojos.
Me mira por la mañana cuando a duras penas me levanto de la cama con los ojos llenos de ganas. Me mira cuando me visto.
Me mira cuando después de un día agotador y desesperante  me introduzco entre las sabanas tratando de no despertar a mi marido. Sin lavarme los dientes, me desplomo y ella me mira y se burla.
Un día de estos le haré  unos pequeños retoques para que sepa lo que es la vida. Le colocare estrías y le desplazare la matriz, le pondré las tetas caídas y sabrá lo que significan los años.


Me engañaste con tu esplendor risueño y ahora, aquí estamos las dos tú te llenaras de polvo y yo me arrugaré mirándote.