"Sueño con la primera cereza del verano. Se la doy y ella se la lleva a la boca, me mira con ojos cálidos, de pecado, mientras hace la suya carne. De repente, me besa y me la devuelve con la boca. Y yo que voy tocado para siempre, el hueso de la cereza todo el día rodando en el teclado de los dientes como una nota musical silvestre. Por la noche: "Tengo algo para ti amor." Dejo en su boca el hueso de la primera cereza."
"Sensualidad", sientes al releer a Manuel Rivas.