miércoles, 18 de octubre de 2017

CONFLICTO

Caminaba despacio hacia la parada del autobús después del trabajo. El sol otoñal no calentaba demasiado y favorecía mi ensimismamiento. Pensaba en asuntos profesionales, repasaba aciertos y errores, lista de pendientes y planificaba el día siguiente pero como casi todos las tardes al llegar a la parada volví al presente y levanté  la vista.
El cristal decorado con hojas amarillas  que protegía la marquesina me sedujo una vez más, aunque de nuevo pensé que sería una buena idea adecuar la decoración a cada estación. En verano unas rosas, en primavera unas hojas tiernas de haya y en invierno  unos copos de nieve estrellados. Económicamente puede que no fuese muy buena idea,  pero se conseguirían unos efectos muy agradables. Incluso podría hacerse un concurso creativo. Podría resultar divertido.

En estas estaba cuando mis ojos se prendieron de un pequeño envase que yacía a dos pasos escasos del banco de la parada. Era de 100 ml ,de zumo de uva, con la pajita puesta  y un poco aplastado (deduje que estaba usado y vacío).   En la misma dirección un par de pasos mas allá, otro envase similar en el mismo estado.
Visualicé  una rotunda mujer negra que sobrealimentaba a sus dos vástagos con bebidas sobreazucaradas, así compensaba   una vida de hambre en un lejano país de África… Luego los niños arrojaban los envases al suelo sin miramientos y  sin intervención de la buena madre.
 - Esto es lo que yo llamo  prejuicios y discriminación racista. Nunca lo hubiese imaginado viniendo de ti.
Cambio el rollo. Ahora es un paciente del hospital de día para enfermos mentales. Le han convencido para que deje el tabaco porque es malo para la salud y mata la ansiedad con bebidas dulces, de dos en dos, aumentando de peso más y más y más …
-¡Mira con que nos viene ahora Doña Justicia Social!
-¡Qué tendrá que ver quien ha sido! Lo que hay que hacer es solucionarlo.
-Yo no lo he tirado, yo no lo recojo.
-Esa actitud es infantil."¡Yo no he sido! ¡Yo no he sido!"Sabemos que no has sido tú. Ahora estamos en otra fase: buscar soluciones.
-No es mi culpa, no es mi responsabilidad. Yo paso. Que lo recoja él que lo tiró.
-Entonces, ¿la solución es dejarlo ahí hasta que  localicemos al que lo tiró y lo obliguemos a recogerlo?
-Eh, nosotros localizar... ¡Tú estás loca!
-Entonces ¿quién?
-El que limpia las calles o los municipales o el ayuntamiento. Yo ya pago impuestos para que me solucionen los problemas.
-Eso, eso, La culpa la tiene el ayuntamiento que no dispone de un servico de calidad como pagamos pocos impuestos… esto antes no pasaba…
-Ya, que pongan un municipal en cada esquina para vigilar los arrojadores de cajas de zumo de uva,  o un limpiador cada cien metros o que venga el concejal a recogerlo... Eso es inviable.
-Ya ¿y tú que propones?
-Agacharse , recogerlo y echarlo al contenedor ese que tenemos a cinco metros.
-¡Bueno, bueno! así le quitas su trabajo al personal de limpieza. Si todo el mundo hiciese lo mismo sobrarían y se enfrentarían a un ERE
-¡Valiente sinvergüenza que lo ha dejado sin barrer!
-Puede que lo hayan arrojado cuando él ya había pasado
-Perdona que cambie de tema ¿a que contenedor has dicho que lo vas a echar? Porque ese no es el de envases, sino el de basura general...
-Mejor lo metes en el bolso y lo llevas al amarillo de al lado de casa.
-¡Lo que faltaba!  Yo, en el bolso, no me lo llevo… esa suciedad...
-Si es que el ayuntamiento tendría que poner contenedores de todos los colores en cada sitio…
-Por no hablar de los riesgos sanitarios ¿lo vas a recoger sin guantes? ¿ y si coges una enfermedad?
 -Incluso lo puede haber meado un perro....
-A mi no me importa recogerlo pero me da vergüenza que me vea todo el mundo... Van a decir: ¡mira la cívica esta dando lecciones!
-¡Qué viene el autobús! Ahora si que no hay salida que si lo cojo, que si lo tiro, se  escapa el autobús.

Si una característica común tienen mis esquizofrénicas múltiples personalidades es que  son capaces de cambiar de tema con extrema facilidad.  Atención  lábil lo llaman. Ahora nos ocupaba el problema de entrar las primeras en el urbano y conseguir el asiento XL para sentarnos todas sin apreturas.

Allí quedaron abandonados sobre la playa de la marquesina del autobús los cadáveres
de los envases de zumo de uva, removiendo conciencias mientras la actualidad no mande otra cosa.
¡AH! Por si acaso yo no he sido.


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